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Molinos, el nuevo enemigo al que ahora apunta la épica K contra la inflación

Molinos, el nuevo enemigo al que ahora apunta la épica K contra la inflación
La principal alimenticia del país es acusada de rechazar el congelamiento a pesar de que aporta más de 100 productos a los planes del Gobierno
Por Andrés Sanguinetti
21.10.2021 17.40hs Negocios

El kirchnerismo encontró un nuevo motivo de entusiasmo para recuperarse de la decepción que le provocó el revés político de las PASO de agosto pasado.

Cómo parte de la campaña para combatir la inflación, busca reflotar la épica del boicot contra "los demonios del capitalismo" a los que considera responsable de todas las catástrofes económicas de la Argentina.

Ya lo hizo en el 2005, cuando Néstor Kirchner llamaba a un boicot nacional contra Shell como respuesta a los aumentos de precios aplicados "de forma unilateral y sin aviso previo" por la petrolera anglosajona. "No le compremos nada, ni una lata de aceite. No hay mejor acción que este boicoteo nacional del pueblo a quien está abusando del pueblo", dijo Kirchner en aquel momento.

Hasta hubo marchas de piqueteros a la sede porteña de Shell como respuesta a la "acción pacífica" que promovía el fallecido ex jefe de Estado.

Casi 15 años después, el kirchnerismo duro repite la escena pero esta vez contra un grupo local, Molinos Río de la Plata. En este caso no parece existir una campaña orquestada desde la Casa Rosada, sino más bien de funcionarios y militantes K que levantan la épica de la confrontación contra  empresas que consideran culpables de la inflación y de "llenarse los bolsillos' a costa de los argentinos.

A través de carteles pegados en varias calles porteñas y posteos por Twitter, dirigentes cercanos a la vicepresidenta Cristina Kirchner acusan a la principal productora de alimentos del país de no adherir al congelamiento de precios.

"Molinos Rio de la Plata, con 14 plantas productivas en Argentina y una de las más importantes de América Latina, no adhiere al acuerdo de congelamiento de precios" se sostiene en el posteo anónimo pero que replicaron reconocidos hombres K en las redes sociales.

Ilustrado con varias de las marcas que fábrica la compañía de la familia Pérez Companc, la nota pide a los ciudadanos dar "el escarmiento a aquellas empresas que no colaboran con el bolsillo de la gente".También reclama "terminar con el abuso de los que especulan y se hacen millonarios a costa del hambre del pueblo".

El posteo finaliza con un pedido de "no comprar esas marcas", por las que figuran a modo ilustrativo cómo Lucchetti, Matarazzo, Vitina, La Salteña, Gallo, Arlistán y Exquisita, entre otras.

Feletti habló de
Feletti habló de la influencia de los "monopolios" de los alimentos en la inflación.

Un reclamo paradójico

Lo paradójico del relato creado para fundamentar el pedido de boicot K es que Molinos aporta más de 100 productos de todas esas marcas a los diferentes planes oficiales de congelamiento como Precios Cuidados y Súper Cerca.

De hecho, es la principal alimenticia en el ranking de compañías que tienen productos alcanzados por alguno de esos programas junto a Unilever, Arcor y Mastellone.

Todas hacen sus aportes a los pedidos oficiales a pesar del creciente aumento de costos de las materias primas y otros insumos que repercuten en los valores finales de sus productos.

Es más, acaban de sumar otra gran cantidad de artículos que al congelamiento unilateral impuesto desde la Secretaria de Comercio Interior que ahora dirige Roberto Feletti.

Así surge de hacer un relevamiento objetivo de la lista de los casi 1.500 artículos identificados en la resolución oficial que retrotrae los precios al 1 de octubre pasado y los congelo hasta el 7 de enero del 2021.

Sin embargo, desde ciertos sectores de la usina oficial insisten en mirar de otra forma la realidad para confrontar y encontrar un "nuevo enemigo" en la mítica de la lucha contra "las grandes corporaciones". El propio Feletti entiende que el problema surge de "los monopolios", a pesar de que en la industria alimenticia compiten más de 15.000 compañías en un mercado atomizado.

Cierto es que en algunos segmentos, Molinos concentra liderazgo como en el de pastas secas, donde ocupa el 50% del share con marcas como Terrabusi, Luchetti, Matarazzo, Don Vicente y Vizzolini, entre otras.

Pero también lo es que todas estas marcas aportan alguno de sus productos al control oficial de precios.

La
Un sector del kirchnerismo reflota la "épica del boicot" y apunta a las grandes empresas.

Una estrategia conflictiva

Sin embargo, las señales del Gobierno apuntan a profundizar la disputa no solo contra la compañia de los Pérez Companc sino contra todo el sector. En esa dirección van las reuniones de Feletti con el gobernador Axel Kicillof y con intendentes del Gran Buenos Aires para diseñar el control de precios en los territorios de la provincia.

Algo parecido a la avanzada que en julio del año pasado también lideraron los jefes comunales K contra Edesur, a la que acusaron de los apagones de aquel momento.

En una típica acción coordinada, hubo una coincidencia de publicaciones en las redes sociales y declaraciones en medios afines al kirchnerismo, planteando la necesidad de la revocación de la licencia a la distribuidora eléctrica.

Bajo el "hashtag" #LaLuzEsUnDerecho, se sucedieron una ola de mensajes como el del intendende de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde: "Los intendentes, junto a nuestros vecinos y vecinas, estamos coordinando acciones en conjunto y exigimos que @OficialEdesur se haga cargo de su pésimo servicio. Tienen que invertir ya mismo en el sistema de energía eléctrica".

Su colega de Quilmes, Mayra Mendoza, escribió: "Durante cuatro años @OficialEdesur ganó sumas gigantescas por los tarifazos y negocios de @mauriciomacri. Nuestrxs vecinxs se endeudaron para pagar cuentas y cada vez hay más cortes. ¿Qué hicieron con la plata de la gente? Porque inversiones no hubo".

Se trata de dos intendentes que también saldrán a liderar las sanciones, multas, cierres y escraches que se descuenta habrá contra alimentarias y locales de venta, sobre todo súper e hipermecados que, de acuerdo a los parámetros del Gobierno, no cumplan con el congelamiento.

Otra de las señales hacía ese camino es la amenaza de usar militantes para controlar los precios en las góndolas, tal como aseguró el propio Feletti. También lo evidencia la promesa de aplicar la Ley de Abastecimiento si las empresas dejan lugares vacíos en las góndolas.

Y las críticas y retos a empresarios que anticiparon que el cepo podría generar desabastecimiento como advirtió el presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Mario Grinman.Declaraciones que le valieron un fuerte reto y de parte de Feletti quien lo tomo como "una amenaza de los empresarios".

En realidad, el ejecutivo anticipo un escenario más que probable si es que se corta la cadena de proveedores por imposibilidad de sostener los precios congelados, lo cual inevitablemente generaría faltantes.

Una opinión compartida por sus colegas quienes recuerdan que la fórmula del congelamiento se usó ya varias veces con el mismo resultado: el fracaso.

Las empresas se lo hicieron saber al propio Feletti en las reuniones que mantuvieron por estos días bajo el paraguas de la Copal, la cámara que agrupa a los fabricantes locales de alimentos.

Su titular, Daniel Funes de Rioja, también sufrió los embates del Secretario de Comercio Interior luego de una dura solicitada de la Copal en contra del congelamiento.

Fue luego de que el también titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), consideró que "no están garantizadas las condiciones para conciliar", ya que, según ellos, la Secretaría de Comercio "no tuvo en cuenta" sus propuestas.