Qué se esconde detrás de las fechas de vencimiento: claves para entender las etiquetas

Qué se esconde detrás de las fechas de vencimiento: claves para entender las etiquetas
Expertos indican que la fecha de vencimiento de muchos envases no coincide con el momento en que caduca el producto; qué consecuencias puede traer
Por iProfesional
21.07.2021 19.09hs Health & Tech

Las fechas de vencimiento de los productos se han ideado para que las personas tengan una idea de cuándo deberían descartar ese producto en lugar de consumirlo. Sin embargo, se debe tener en cuenta que no siempre son fieles a la fecha de caducidad del producto. 

Aquí es donde entra el sentido común y la precaución como elementos clave para saber si un alimento se puede comer o no. Todo depende de qué producto se trate y qué diga su etiqueta. 

Esto significa que la fecha de vencimiento podría indicar que el producto está vencido cuando en verdad todavía no lo está y, al revés, podría haberse echado a perder antes de ese día. En ambos casos se debe aplicar el sentido común y consumir o descartar el producto en función de cómo esté. 

¿Qué pasa con las etiquetas?

Los investigadores coinciden en que las fechas de caducidad casi nunca corresponden con el momento real en que un alimento se descompone. Y aunque casi siempre los productores las colocan con buenas intenciones, en la mayoría de los casos se trata de una información caprichosa y confusa.

Un reportaje publicado por Vox explica que esa información no se corresponde con una fecha de vencimiento y  que esa mala interpretación incide de manera directa en malgastar alimentos e ingresos.

Lo primero que hay que saber que las etiquetas no están realmente estandarizadas y no siempre están hechas de manera especial para cada producto. 

Se debe tener en cuenta que las fechas de vencimiento a veces pueden ser confusas
Se debe tener en cuenta que las fechas de vencimiento a veces pueden ser confusas

Comenzaron a usarse después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los consumidores de los centros urbanos dejaron de usar las carnicerías, fruterías y abastos para concentrar sus compras en el supermercado.

Las etiquetas tenían un código que incluía la fecha como una guía para la rotación de los inventarios. Esa una información diseñada para los distribuidores y no para los consumidores. Pero los usuarios más curiosos comenzaron a descifrar los códigos para adquirir los productos con menos tiempo en sus alacenas, entonces los productores comenzaron a colocar el día, el mes y el año de su distribución.

Los consumidores amaron la incorporación de esa fecha y aumentaron las ventas porque creció la confianza en los productos procesados.

En muchos países nunca se han estandarizado los criterios de las fechas del etiquetado para la mayoría de los productos, con excepciones de la fórmula infantil.

Eso hace que la información que se obtiene sea inconsistente y variable de productor a productor. A veces se leen frases como "Consumir antes" o "vender hasta" o "mejor si se consume antes". Y las tres frases tienen significados muy distintos.

Esas fechas podrían llegar a ser engañosas cuando se trata de la comida enlatada como las sardinas o un frasco sellado al vacío con mermelada. La mayoría permanecerá en perfectas condiciones durante meses o años después de la fecha de vencimiento que aparece en la etiqueta.

Claves sobre los vencimientos para no malgastar comida

Carnes picadas, pollos, huevos, pescados

Lo primero es determinar el grado de inocuidad de un alimento. Es muy importante prestar atención a la fecha de envasado de las carnes picadas, ya que existe la probabilidad de intoxicarse con bacterias que pueden llegar a ser mortales como la Coli, la Salmonella, la Listeria monocytogenes o el Staphylococus aureus.

También recomendable comer rápido alimentos como el queso blando, pollo, pescados, moluscos y mariscos.

Los huevos crudos también pueden contaminarse con salmonella. Para saber si un huevo está en buen estado, se recomienda colocarlo en un baso con agua. Si se hunde se puede consumir sin problemas, no así si flota. ¿Por qué? El tiempo que tiene ese huevo desde que salió de la gallina. 

Lácteos

La clave para saber si la leche es apta para consumo o no es el olor y el aspecto: debe ser un líquido blanco y homogéneo. 

En el caso de los yogures se debe revisar que el envase no tenga orificios que podrían haber expuesto el contenido a microorganismos patógenos.

Otro truco es mirar la tapa del yogur, pero el dato es aplicable a cualquier otro alimento. Si está abombada o se ve que sale gas al abrirlo, se aconseja descartar este producto. Cuando un envase se abomba significa que está lleno de gas producido por la reproducción de bacterias.

Es muy importante saber si los lácteos están aptos para consumo o no
Es muy importante saber si los lácteos están aptos para consumo o no

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