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Tomar una copa de vino por día podría elevar el riesgo de padecer una arritmia

Tomar una copa de vino por día podría elevar el riesgo de padecer una arritmia
El consumo, aún moderado, de alcohol puede traer aparejado un riesgo más elevado de aparición de ciertas patologías cardíacas
Por iProfesional
18.01.2021 15.23hs Health & Tech

Cada vez es mayor el número de estudios que ponen en duda las evidencias de que tomar una copa de vino tinto por día tiene un impacto positivo en la salud cardiovascular. Si bien ya se han publicado muchas investigaciones en la que se muestra que el consumo moderado de alcohol tiene un efecto protector sobre el corazón, todas las semanas surgen nuevos trabajos que inciden en que no hay tal protección y que este consumo resulta, de hecho, perjudicial.

Estas son las conclusiones de un nuevo estudio dirigido por investigadores del Instituto Baker IDI para el Corazón y la Diabetes en Melbourne (Australia), en el que se muestra que la ingesta leve a moderada y regular de alcohol conlleva un mayor riesgo de desarrollo de fibrilación auricular, el tipo de arritmia cardiaca más común y asociada con un incremento de la probabilidad de padecer insuficiencia cardiaca, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica y episodios de muerte súbita.

La investigación se publicó en la revista conocida como Journal of the American College of Cardiology. Uno de sus autores indicó que en los últimos años se ha prestado una gran atención a los posibles beneficios de la ingesta de pequeñas cantidades de alcohol sobre la salud del corazón. Además, explicó que los resultados son muy significativos, dado que hay personas que están consumiendo uno o dos vasos diarios de alcohol sin saber que están aumentando su riesgo de padecer una arritmia cardiaca. 

El riesgo de arritmia puede verse aumentado por el consumo moderado de alcohol
El riesgo de arritmia puede verse aumentado por el consumo moderado de alcohol

Así se altera el ritmo cardíaco

La mayoría de los estudios realizados para evaluar la relación entre el consumo de alcohol y la salud cardiovascular se han centrado en el efecto que tiene este consumo sobre las arterias coronarias, es decir los vasos sanguíneos responsables de hacer llegar la sangre al corazón. De acuerdo con los resultados, se podría decir que este consumo reduce el riesgo de aterosclerosis -de obstrucción por la deposición de placas de ateroma- en estas arterias y, por tanto, la probabilidad de desarrollo de cardiopatía isquémica.

Sin embargo, es importante preguntarse qué sucede con el resto del corazón, por ejemplo, con su capacidad de contracción. ¿También hay un beneficio para el funcionamiento de esta parte de la salud o se ve perjudicada?

Para responder a esta pregunta, los autores del estudio mencionado realizaron un seguimiento durante 12 años de la evolución de más de 900.000 adultos. De esta manera, vieron es que cada unidad de alcohol diaria consumida -lo que equivaldría a un vaso de vino tinto o a una cerveza- se asoció con un incremento del 8% del riesgo de padecer fibrilación auricular.

Un vaso de cerveza se comporta, en este sentido, de la misma manera que una copa de vino
Un vaso de cerveza se comporta, en este sentido, de la misma manera que una copa de vino

Esta alteración del ritmo cardiaco por el alcohol, aun en cantidades moderadas, se explica a través de diversos factores.

En primer lugar, porque el alcohol puede dañar las células y provocar el desarrollo de pequeñas cantidades de tejido fibroso dentro del corazón, lo que provocaría que el ritmo cardiaco fuera irregular. De hecho, el estudio muestra que las personas que continúan bebiendo son más propensas a padecer arritmias coronarias incluso después de someterse a una ablación por catéter -intervención para tratar las arritmias en las que algunas partes del corazón son cauterizadas-.

En segundo lugar, porque las señales eléctricas que coordinan la contracción de las células del miocardio y, por ende, el latido del corazón, pueden alterarse con el consumo continuado de alcohol, lo que también provocaría arritmias. 

Por último, porque como muestra el estudio, el alcohol estimula la actividad del sistema nervioso autónomo, responsable del control de las acciones involuntarias como la digestión, el proceso de respiración y el ritmo cardiaco.

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