Noche caliente: ola de rumores de salida de funcionarios tras reunión de último minuto

Noche caliente: ola de rumores de salida de funcionarios tras reunión de último minuto
La derrota electoral ha generado una gran disputa de poder en el Frente de Todos, entre los integrantes de La Cámpora y gran parte del equipo ministerial
Por Carlos Arbía
15.09.2021 06.49hs Economía

Hoy podría haber novedades luego de la reunión celebrada ayer entre el Presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa y el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero. La reunión entre ambos, llamativamente, se habría extendido hasta la medianoche, de acuerdo a lo que pudo saber iProfesional.

Si bien desde el Gobierno solo dicen que se trató de una reunión para arreglar los últimos números del Proyecto de Presupuesto 2022, la realidad es que explotaron los rumores luego de fuertes presiones del Instituto Patria parte de los llamados funcionarios que no funcionan dejarían el Gobierno en las próximas horas.

El presidente Alberto Fernández no habría participado de esa reunión, pero sí en un asado con dirigentes de La Cámpora y con intendentes del Conurbano luego de la presentación del nuevo plan de Obras Públicas. De ese asado también habrían participado el diputado Máximo Kirchner y el ministro del Interior Eduardo "Wado" de Pedro, junto a la intendente de Quilmes, Mayra Mendoza.

La derrota electoral ha generado una gran disputa de poder en el Frente de Todos entre los integranes de La Cámpora y gran parte del equipo ministerial. En tanto ayer el presidente Alberto Fernández dejó trascender que planea sostener a sus principales ministros.

El problema es que inmediatamente le salieron a contestar desde el kirchnerismo, pidiendo una urgente renovación del gabinete nacional. Al parecer, el ala dura del kirchnerismo duro pretende la salida del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y del ministro de Economía, Martín Guzmán y de otros funcionarios del Gobierno.

El ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires, Andrés Larroque, fue el primero en reclamar. Lo hizo por la tarde en el El Destape Radio, al manifestar que "hay que tomar las medidas correspondientes para que se resuelvan los problemas de la gente", pero agregó algunos ejemplos históricos de cambios de gabinete luego que el kirchnerismo perdió las elecciones legislativas del 2009 y del 2013.

"En 2009 entraron Aníbal Fernández y Amado (Boudou) a jefatura de Gabinete y a Economía. En 2013 entraron Coqui (Capitanich) y Axel (Kicillof). Son cosas que requieren que reaccionemos con reflejos y escuchemos a la gente", destacó Larroque, quien agregó además que "todos somos prescindibles, estamos al servicio de la gente y punto. Todos tienen que asumir la responsabilidad histórica que tienen".

En la misma línea, la diputada nacional Fernanda Vallejos también apuntó a través de un tuit contra los miembros del gabinete nacional. Lo hizo al defender el pedido de renuncia que hizo a todos sus ministros la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, luego de perder las elecciones legislativas en su provincia. Vallejos, perteneciente al ala dura del kirchnerismo, festejó que Alicia Kirchner le haya pedido la renuncia a todo su gabinete tras la derrota en Santa Cruz. "Haciendo lo que hay que hacer", tuiteó Vallejos, sugiriendo que el Presidente debería copiar a la gobernadora.

Otro de los que lanzó dardos en contra fue el ex vicepresidente Amado Boudou, quien en declaraciones radiales culpó al ministro Martín Guzmán por la derrota del Gobierno en las primarias. Boudou manifestó que "entre las causas del descontento de la gente están los números socioeconómicos, que son una herencia del gobierno de Macri y no fueron generados por Alberto Fernández". Además agregó que "los números socioeconómicos en los cuales se votó, fueron muy significativos para esta elección. Esto no es un tema nuevo, por lo menos, para nosotros. Pero está la visión del ministro Guzmán, que fue en el sentido contrario y te diría que hasta a contrapelo de lo que fue señalando el Presidente en la campaña... hasta el último día, y cuando lo escuchamos la misma noche de la elección con reflexiones importantes".

Destacó también que el FDT hizo una "mala elección" y que le interesaría ver cuáles fueron las trabas en el camino que los llevó a tener tan bajos números en los resultados.

"Ahí yo veo un problema que no se ha podido destrabar, sobre todo la hoja de ruta y la prioridad que el ministro Guzmán le ha dado a su gestión".

Al final, destacó que "Guzmán hizo foco en las finanzas. No vemos al ministro hablando de los temas de la economía, sino de finanzas". Y agregó que "en Argentina, siempre los ministros marcan el camino a seguir por el gobierno". La novedad y que no gustó mucho dentro del kirchnerimso fueron las declaraciones del ministro de Desarrollo Productivo, Matias Kulfas, quien salio a defender a Guzmán.

"Me encantaría contar con la situación económica que tenía la Argentina cuando él era ministro", dijo Kulfas.

Por lo pronto, hoy por la mañana el Presidente estará presentando en la Casa Rosada el proyecto junto al ministro Guzmán y el secretario de Energía, Darío Martínez.

Una economía para perder más elecciones

Las alternativas antes de la PASO del domingo en el mercado financiero eran que si el oficialismo ganaba entonces era probable que intentase seguir con la juzgada riesgosa de atrasar el dólar oficial para tratar de bajar la inflación con pocas reservas en el BCRA.

Si perdía, vaticinaban que podría darse una especie de reacomodamiento y podría haber algunos cambios de ministros, como se rumorea ahora.

Lo que tal vez no se esperaba era una derrota tan aplastante que por el momento ha dejado congelado al Gobierno que por ahora no ha podido reaccionar. El lunes pasado Kulfas se expresó al ser consultado luego del acto de presentación del proyecto de Compre Argentino junto a Alberto Fernández: "Estamos escuchando el mensaje electoral. Eso significa redoblar los esfuerzos, acelerar las medidas implementadas y ya estamos trabajando en correcciones".

En el futuro, de acá hacia las legislativas del 14 de noviembre, habrá que monitorear varios aspectos. En primer lugar, el político, donde claramente el oficialismo, en particular la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner decidió que sea Alberto Fernández el que asuma solitariamente la derrota y que además se transforme en su propio jefe de campaña de la próxima elección que el oficialismo podría llegar a perder aun por una mayor diferencia que la del domingo pasado.

La gran pregunta es si luego de las elecciones de noviembre, cualquiera sea el resultado de las mismas, el Gobierno se inclinará por hacer una especie de "service" de la economía para poder llegar a fines del 2022 con relativa tranquilidad o no hará nada.

El resultado en ese caso es imprevisible pero no se puede descartar una gran crisis económica financiera. Hoy las reservas netas en el BCRA son muy bajas y la brecha es muy alta, macroeconómicamente insoportable. Pero no está presente por ahora el elemento común a todos los saltos devaluatorios previos desde el 2014 hasta el presente que ha sido un dólar comercial muy retrasado.

La situación fiscal, financiera y monetaria está muy desbalanceada

La situación macro fiscal, financiera, monetaria y bancaria está muy desbalanceada. Claramente, este es un escenario económico para que el actual Gobierno siga perdiendo elecciones y donde la inflación es tal vez el mayor problema. Los malos resultados del Gobierno en sectores claves del conurbano bonaerense hay que relacionarlos con dos temas. Nunca el kirchnerismo enfrentó elecciones con una inflación del 50 por ciento anual y niveles de pobreza que llegan al 40 por ciento de la población. No hubo recomposición del salario real porque la suba de la inflación supera el aumento de los salarios nominales.

El Gobierno hasta estas PASO ha hecho de todo lo que se puede imaginar en materia de heterodoxia económica. Fijar precios a sectores productores de bienes y servicios, retrasar el valor del dólar oficial frente al aumento de la inflación, reforzar el cepo cambiario, suspender exportaciones de carne, pisar importaciones y emitir una gran cantidad de pesos para financiar el déficit fiscal. Es una economía para seguir perdiendo elecciones con un Gobierno que se pelea con el campo y la industria. Los dos sectores que más dólares proveen a la economía y más mano de obra utilizan.

Por supuesto que habrá que seguir muy de cerca el mercado cambiario, que está íntimamente ligado a los precios internacionales. Para el Gobierno no será lo mismo transitar los próximos meses con un precio de la soja de u$s450 frente a los casi 600 dólares a los que llegó en junio pasado. Habrá que ver como surfea el Gobierno lo que en el mercado financiero denominan el "test post electoral cambiario".

Luego de contabilizar los DEGs extra que envió el FMI, el BCRA tiene un total de reservas netas por unos u$s10.000 millones. "Con esta mini caja, el BCRA tendrá que arreglárselas para:

  • Pagar unos u$s4.500 M de deuda externa hasta diciembre (vencimientos al FMI incluidos)
  • 1.500 millones de dólares más en el primer trimestre de 2022 y otros u$s4.000 M al Fondo si no se llegara a un acuerdo con este organismo
  • Vender dólares en el mercado CCL para que la brecha no escale aun con el súper-cepo en el mercado
  • Regular el mercado cambiario oficial y vender dólares si fuera necesario con el dólar oficial subiendo no más de 1% por mes hasta la elección.

El otro gran interrogante es que pasará con la renegociación del acuerdo con el FMI. La novedad es la designación del economista Ian Goldfajng como nuevo director del Hemisferio Occidental en lugar de Alejandro Werner, cuyo retiro del Fondo había sido anunciado recientemente, según precisó el lunes el organismo financiero a través de un comunicado.

El ex presidente del Banco Central de Brasil asumirá su cargo como jefe del departamento del Fondo a cargo de las relaciones con los países miembros del hemisferio occidental el próximo 3 de enero de 2022. En este punto desde la consultora M&S advierten que "una cosa sería negociar hasta acordar y otra muy distinta retardar un acuerdo hasta el extremo de incurrir en atrasos y máxima tensión, por lo tanto el acuerdo corto o largo debería estar antes de marzo de 2022 como último plazo".

Esta situación económica de alta inflación, fuerte emisión monetaria para financiar un mayor gasto y un festival de Leliq emitidas por el BCRA solo resulta comparable con los colapsos de los 80 y en particular al final del Plan Primavera lanzado en agosto de 1988 por el gobierno radical de Raúl Alfonsín. Las elecciones provinciales del 6 de septiembre de 1987 marcaron un quiebre de ese gobierno que había ganado las anteriores del 85 gracias a la estabilidad cambiaria y la reducción de la inflación que había generado el Plan Austral.

Fue la segunda elección a gobernadores desde la restauración democrática de 1983 y se realizaron en simultáneo con las elecciones legislativas de medio término a nivel nacional.

En un contexto económico y político desfavorable para el gobierno de la UCR resultó derrotado por el Partido Justicialista en veinte de las veintitrés circunscripciones electorales. El principal partido de la oposición, el Partido Justicialista (PJ), obtuvo una victoria aplastante a nivel provincial, tomando el control de diecisiete de las veintidós gobernaciones.

El peronista Antonio Cafiero ganó la provincia de Buenos Aires y el peronismo ganó otros distritos de importancia como Mendoza y Entre Ríos. El único distrito de peso que retuvo con éxito la UCR fue Córdoba, con Eduardo Angeloz, quien luego perdería las elecciones adelantadas de mayo de 1989 con el justicialista Carlos Menem.

Una alta inflación, un abultado déficit fiscal, un mercado cambiario complejo con control de cambios y un festival de bonos y letras emitidas por el BCRA eran las características del final del Plan Primavera de Raúl Alfonsín. El único objetivo de ese plan fue evitar un colapso económico que ya asomaba como amenazante.

Se buscó aguantar para que no explotara la economía antes de las elecciones de octubre de 1989 y, de esta manera, mejorar las chances del oficialismo. El Plan Primavera no alcanzó este objetivo y desembocó en la hiperinflación de 1989,que puso un fin anticipado al mandato presidencial de Alfonsín con la llegada del justicialista Carlos Menem que ganó las elecciones anticipadas de mayo de 1989.

Con un nivel de actividad muy bajo, la intención del Gobierno es la de redoblar la apuesta para mejorar los bolsillos de los argentinos. Por ese motivo es probable que en los próximos días el presidente reciba nuevas órdenes para reactivar la economía de aquí hasta las elecciones legislativas del 14 de noviembre próximo. Entre esos aspectos figuran un aumento de los valores de las jubilaciones y pensiones, una nueva mejora de la AUH y aumentos en los planes sociales todo a través de una mayor emisión monetaria que probablemente generara más inflación y más déficit fiscal.

Con un nivel de actividad bajo, la intención del Gobierno es redoblar la apuesta para mejorar los bolsillos de argentinos

"En estos tres años, el PBI per cápita cayó 16,5%. La Argentina ha pasado por crisis parecidas. Fueron episodios que duraron entre 2 y 4 años y donde el PBI per cápita se derrumbó entre 15 y 20% acumulado. Muy lejos en el tiempo aparece la Primera Guerra Mundial: 4 años con el PBI per cápita retrocediendo 21%. También lejos se divisa la Gran Depresión: 3 años con el PBI per cápita cayendo 16%. Más acá en el tiempo, vino la secuencia Rodrigazo - Guerra de Malvinas – Hiperinflación del 89. Malvinas y la Híper después del Plan Primavera duraron 2 y 3 años respectivamente con caídas acumuladas del PBI per cápita de 11% y 14%. Y queda la salida de la Convertibilidad: 4 años donde el PBI per cápita cayó 22%" explica el estudio de M&S.

El dato positivo es que después de diez meses consecutivos la tasa de inflación de agosto fue del 2,5%, pero seguirá en el 50% anual. Se podrían venir algunos meses de inflación más cerca del 2 que del 3 mensual.

Con relación al rebote de actividad, el PBI puede subir 7% contra la caída de casi -10% del año pasado. Pero para 2022 y 2023 como consecuencia de una mayor emisión monetaria para financiar el déficit fiscal, la mayoría de los analistas proyecta una tendencia inflacionaria alta y constante, con piso del 40% anual y un PBI fluctuando en torno a una meseta serrucho cerca del pobre nivel de 2019.

El trienio acumulado 2018-2020 fue una catástrofe productiva. En primer lugar, por la crisis macro con fuga de capitales heredada del macrismo, que luego se agravó con la pandemia. Por el momento, el Gobierno solo se prepara para analizar los daños de una de las peores derrotas del kirchnerimso en la historia, pero desde el Gobierno sueñan con revertir ese resultado en noviembre próximo, algo que hoy parece bastante lejano.

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