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Cómo se mide la calidad de un vino

Cómo se mide la calidad de un vino

Cómo se mide la calidad de un vino
Existe una serie de parámetros centrales que se debe tener en cuenta para evaluar la calidad del vino para acompañar una cena. Aquí te lo contamos
09.04.2020 14.41hs Actualidad

El vino es una de las bebidas más consumidas en Argentina, y también en el mundo. La variedad que existe le da a esa bebida la versatilidad necesaria para maridar casi con cualquier comida y prácticamente con cualquier momento.

¿Cómo elegir un buen vino?

Los parámetros para medir la calidad del vino son varios. Algunos de ellos están relacionados al gusto, otros al aspecto visual y estético, otros a las uvas con las que está hecho. Conocer cada uno de esos aspectos de la bebida nacional es esencial para hacer una buena elección y servir en la copa un maravilloso vino.

El primer aspecto a considerar es la materia prima del vino: la uva. Si bien es difícil conocer la calidad de la uva cuando no se es fabricante -la situación que viven la mayoría de las personas- se trata de uno de los principales parámetros para llegar a obtener un vino de alta calidad. Sin embargo, no es el único, y los que siguen en la lista también son esenciales.

En segundo lugar, hay un grupo de factores que se podrían ubicar dentro del grupo de parámetros visuales, y que, precisamente, se pueden observar a simple vista. Cuando se sirve el vino en la copa es necesario mirarlo detenidamente con estos parámetros en mente. De esta forma, se podrá saber si cumple o no con los aspectos visuales centrales para ser un vino de buena calidad o no.

Las uvas son uno de los elementos centrales en la calidad del vino
Las uvas son uno de los elementos centrales en la calidad del vino

Color

Desde la vista es posible ver la calidad de un vino. En su color y en su textura se pueden ver su limpidez, que no haya sedimentos o elementos sólidos. Además, los vinos de alta calidad son brillantes, nunca deben ser opacos o turbios.

Si bien juzgar un vino por su aspecto podría parecer superficial, lo cierto es que la estética de esta bebida es fundamental para conocer su calidad.

El vino nunca debe ser opaco, siempre brillante
El vino nunca debe ser opaco, siempre brillante

Densidad

Los vinos con densidad aparente son los típicos vinos que en boca se siente masticables, hay una sensación de peso debido a la cantidad de sólidos que se disolvieron en el. En cata se prefiere que sean untuosos y espesos a la hora de beberse.

Hierro

Los vinos también tienen metales, principalmente hierro y cobre, cuando hay un exceso de ellos es por una reacción con los taninos y las sales férricas. En cata se observa y expresa como un enturbiamiento severo del vino. Después de embotellado no hay forma de corregirlo. Este desorden viene de bodega y sólo durante su proceso se puede solucionar.

Graduación alcohólica

No es que sea mejor o peor un vino por su grado de alcohol. En las zonas del mundo con más horas de sol, las uvas generan más azúcar y pieles gruesas, por lo tanto más alcohol, en la zonas con más frío se genera menos alcohol. En cata, lo importante es que el alcohol que se genere por la fermentación, tipo de uva y clima del lugar, esté bien integrado y en boca se sienta con equilibrio gustativo, es decir potencie sus aromas y sabores.

La graduación alcohólica del vino se puede encontrar en su etiqueta
La graduación alcohólica del vino se puede encontrar en su etiqueta

PH

Es importante en la percepción de calidad de un vino, dado que se expresa como equilibrio en boca entre acidez y astringencia. Aunque el ph depende de muchos factores (tipo de suelo, variedad de uva, maduración de la uva, entre otros), bien balanceado hará vinos untuosos, y se constituye como un parámetro de calidad buscado siempre. Los vinos blancos soportan más la acidez y esto ayuda a que su dulzor sea más contrastante.

Acidez volátil

Conformada principalmente por ácido acético, este debe ser lo más bajo posible además de permanecer estable para ayudar en la conservación del vino. Si el ácido es muy alto en cata se podrá sentir en el aroma y en el sabor del vino, que serán similares al vinagre. 

Cómo es el consumo de vino en el mundo y en Argentina

El consumo mundial de vino se encuentra, desde el año 2010, en niveles cercanos a los 24.500 millones de litros. Con altibajos, hace una década que ha alcanzado una meseta y que se ha estancado allí.

Esta es una de las conclusiones que arroja un nuevo trabajo del Observatorio Vitivinícola Argentino, que analiza la evolución del mercado global y local.

De acuerdo a lo estudiado por la entidad, existe un grupo de consumidores de vino por sobre los 1.000 millones de litros de consumo anual, entre los cuales se puede considerar a países como Estados Unidos, Francia, Italia, China, Alemania, Reino Unido, Rusia y España. En ese grupo también se encuentra la Argentina

El Observatorio, además, traza una línea divisoria entre los grandes productores y además exportadores netos de vino (grupo en el que se encuentran Francia, Italia, España y Argentina), que presentan una tendencia decreciente en el tiempo, y los países que son grandes consumidores e importadores netos, que tienen un comportamiento opuesto, es decir, un consumo creciente debido a mayores importaciones. Dentro de este grupo incluyen a China, EE.UU., Alemania, Reino Unido y Rusia.

El consumo de vino en Argentina cayó un puesto
El consumo de vino en Argentina cayó un puesto

En cuanto al ranking de los países donde más vino se consume, hay un dato clave y es que la Argentina retrocedió un puesto.

En 2017, el país ocupaba el puesto 8 junto con Rusia, con unos 8,9 millones de hectolitros anuales. Sin embargo, en 2018, la Argentina quedó en el noveno lugar, con un nivel cercano a los 8,4 millones de hectolitros, en tanto que Rusia subió al séptimo escalón.

"A partir de un modelo econométrico desarrollado en el Observatorio Vitivinícola Argentino, identificamos las principales variables que afectan al consumo de vino y, como es de esperar en los modelos de demanda, aparece el nivel de actividad económica como un determinante del consumo de vino; el precio de la cerveza, como principal sustituto de un importante segmento de precios del vino; y la variable inflación que afecta no solo a la capacidad de compra sino también que distorsiona los precios relativos. Estas tres variables explican en un 95% el comportamiento del consumo de vino en argentina", señala el informe.De acuerdo con el OVA, por cada punto porcentual de aumento del precio del vino en el mercado argentino, la cantidad demandada cae 0,7%.

En tanto que por cada punto porcentual que aumenta el precio de la cerveza, la demanda de vino se incrementa 0,6%. Finalmente, el crecimiento de la actividad económica (nivel de ingresos) potencia por cada punto porcentual un 0,3% la cantidad demandada de vino.

"El consumo de vinos cambió por diversidad, por globalización y por patrones de consumo. Esta es una restricción que no podemos desconocer a la hora de pensar en la evolución de la industria vitivinícola argentina, ya sea por nuestro propio mercado interno como por las demandas de los países importadores a los cuales les vendemos nuestro vino", plantean los expertos.

"Esta situación impone la necesidad de entender estas demandas, cuáles son las variables que permiten una expansión, así como las estrategias seguidas por los principales competidores", concluyen.

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